Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dió a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave ,


la Puerta , el Eco , el Huésped y el Palacio ,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró , para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio .