Vigila el fuego con el torso transpirado y desnudo ;
desparrama las brasas con la autoridad fugaz
que le concedimos sin formalidad ni ceremonia .
Su poder aumentará con la cocción a punto ,
siempre que el esfuerzo pase desapercibido
( como se desliza un guante de gamuza
encapuchando a los dedos ) .
Un fracaso no despertaría reproches
pero nuestra mirada expresaría una opinión ;
nuestra educada manera de comer lo que
no nos gusta
lo afectaría más que un insulto .
Él dudaría de sus decisiones , de su buen juicio ,
de la futura existencia ,
de una segunda oportunidad .